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Vilma Pinedo nació rodeada de los Apus, poderosos espíritus guardianes de las montañas, en la ciudad de Huasao, Cusco. El llamado al camino de la sanación le llegó antes de que ella naciera, cuando su mamá estaba embarazada de 4 meses. Un día caminando por las montañas fue golpeada por un rayo que casi mata a ambas. En  el ande esta es una señal de iniciación muy fuerte, y por eso su ayllu, su familia, siempre estuvo atenta a su desarrollo como curandera. Vilma creció rodeada por sus abuelos y abuelas, quienes desde pequeña le enseñaron la tradición y los rituales para la sanación y el manejo de las energías. Desde los 12 años ya ayudaba a los mayores en sus curaciones. y leía la hoja de coca para entender qué le pasaba a las personas, y usaba su intuición para decirles cómo sanar.

Sus antepasados son curanderos reconocidos, entre ellos su papá Martín Pinedo, su mamá María Sanchez, su tío abuelo Benito (Qorihuaman) ; y su bisabuelo Melchor Deza.

De joven estudió diferentes carreras en la universidad y aprendió idiomas, lo que le permitió entender la mentalidad occidental y el mundo moderno.

 

Actualmente Vilma se dedica de forma absoluta al trabajo de la curación en las personas, las familias, las relaciones y los negocios. Trabaja con diversas energías  y multiples técnicas enseñadas por sus ancestros como el manejo de ofrendas, plantas y rituales energéticos del ande. Siempre remarcando que sobretodo trabaja con la fe de las personas y que son ellas quienes le dicen lo que necesitan.Vilma tiene una conexión especial con los apus, los espíritus guardianes de su tierra y su gente.

 

Entre ellos el gran Apu Pachatusan, el Apu Manuel Pinta y  el Apu Wiracochan. Le hablan y guian en sus trabajos , por lo que es considerada una mediadora de los ancianos que aun habitan en las montañas. "Son espíritus que no los puedes ver , pero ellos si te ven a ti y te cuidan", siempre dice.

Vilma tiene una dedicación a su familia a las formas de curación y de estar en una relación equilibrada con toda la vida. Ha sido llamada para acompañar al Dalai Lama en su visita Cusco y usa su don como una herramienta para la curación, la paz y la unidad.